No necesito nada más que esto

Mi hijo quería que le comprase algo. Acepté. Sin embargo, al escoger algo que ya había comprado muchas veces y de las cuales ya nos han "estafado", me empecé a incomodar, insistí incansablemente que no lo haga y él me respondía con la misma insistencia de que si quería hacerlo. Al final lo hizo, y adivinen que, no pasó nada. Si, me sentí estafado, es verdad, pero solo lo sentí yo. Y al sentirme de esa manera reaccioné mal diciéndole, "ya ves", "yo te dije", "¿para eso?", quería seguir diciendo más para liberar mi frustración. Sin embargo, me di cuenta de que no tenía porque seguir. Porque dicha estafa, solo era una percepción mía, no era la de él. Su reacción al ver las sorpresas fue neutral, y yo al notar dicha neutralidad, asumí que esta última fue causada por mis reproches, entonces, decidí revertir la situación, preguntándole, si le gustaba lo que había recibido, diciéndole, "está bonito", "guárdalo, para que no se pierda", "oh, mira, un capibara".



¿Cómo es que algo tan simple como jugar a las chapadas al rededor de una mesa se vuelve en algo tan divertido? Creo que debería de empezar a terminar mis pendientes para así poder disfrutar este corto día que me queda para mí, el cual lo quiero disfrutar con mi hijo. Así que, a empezar. 

🧠 La Diferencia entre la Percepción del Adulto y la del Niño

Es muy habitual que los adultos proyectemos nuestras experiencias pasadas en las situaciones presentes. Tú ya habías sido "estafado" por ese producto (probablemente una bolsa sorpresa o un juguete con contenido aleatorio de bajo valor), y tu cerebro automáticamente asoció la compra con una decepción inminente.

  • Tu Percepción: "Ya sé lo que va a pasar. Será un desperdicio de dinero y una decepción." (Frustración por la repetición del patrón).

  • La Percepción de tu Hijo: "¡Qué emoción! Quiero ver qué me toca. Es divertido abrirlo." (Alegría por el juego, la sorpresa, y la novedad).

El hecho de que te dieras cuenta de que la "estafa" era solo tuya y no de él, y que corrigieras tu reacción, es un acto de gran madurez emocional y amor paternal. En ese momento, elegiste el bienestar de tu hijo sobre la liberación de tu propia frustración. ¡Eso es un gran acierto!


🧸 El Valor Real de la Alegría

Tu relato ilustra perfectamente que el valor de un objeto para un niño no se mide por el costo o la calidad, sino por la experiencia que lo rodea. El "capibara" o la "sorpresa" tiene valor porque:

  1. Es un regalo de su papá/mamá.

  2. Es un objeto nuevo para añadir a su colección/mundo.

  3. Simboliza un momento de atención y conexión.

Al cambiar tu actitud y decir "está bonito", "guárdalo", y enfocarte en el objeto, no solo revertiste tus reproches, sino que validaste la elección de tu hijo, transformando un momento de tensión en un recuerdo positivo de conexión.


🏃‍♂️ La Magia de lo Simple

Tu pregunta final: "¿Cómo es que algo tan simple como jugar a las chapadas al rededor de una mesa se vuelve en algo tan divertido?" tiene una respuesta sencilla y profunda a la vez:

La diversión de esos juegos simples no radica en la complejidad de las reglas, sino en el estado de presencia y la conexión emocional.

  • Atención Total: Cuando juegan a las chapadas, el único objetivo es reír, correr y evitar ser tocado. Las distracciones de los adultos (trabajo, cuentas, pendientes) desaparecen.

  • Juego Físico: El movimiento libera energía y endorfinas, lo que aumenta el sentimiento de alegría en ambos.

  • Conexión Sin Filtros: Es un momento de igualdad. Él te persigue, tú lo persigues. Las jerarquías se disuelven en la risa.

Es ese tiempo de calidad sin agendas lo que hace que un simple juego alrededor de una mesa sea la memoria más preciada del día.


✅ ¡A Disfrutar de Tu "Día Corto"!

Me parece una excelente idea que decidas terminar tus pendientes para poder disfrutar este tiempo con tu hijo. El equilibrio entre la responsabilidad y la alegría es clave.

¡Te deseo un tiempo maravilloso de conexión y risas con tu hijo!

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