EL AMOR MUERTO
Definir ese término es vano. No tiene sentido hacerlo. Solo se siente, y no como amor en sí, sino una combinación de sentimientos que abarcan muchos aspectos. Y a ese conjunto de aspectos que son como átomos revoltosos, se le tiene que poner un nombre, el cual es "amor"
El tiempo es quien define todo. El nacimiento de una persona., y hasta la muerte. El tiempo no tiene compasión, resentimiento o ego vano de vanagloriarlo. No castiga por no hacerlo. No discrimina buenos o malos. No selecciona, no perdona ni condena. No soy yo quien ha decidido dejar de amar. Amo todavía. Lo haré hasta el fin de mis días. Pero el amor es variable. Se acabó el tiempo de amar. Esa sensación en el pecho que sentía al recordar ese anhelo añejo de familia, se ha evaporado hasta llegar al cielo de los recuerdos. No puedo hacer nada. Lo présbito se esfumó. Ahora hay restricciones, condiciones, limitaciones, inclusive, hasta indiferencia. La impasibilidad a desplazado a la pasión que corría por mis venas al escuchar esa voz que brotaba de manera suave y arrastrada por el sudoroso fuego del choque de dos placas que finalizaban en una erupción volcánica.
Podría poner más metáforas a este final, pero el vacío solo me permite brotar ideas sentimentalmente nulas. Es como si quisiera plantar un árbol en un desierto arenoso, en donde a pesar de ser desértico, se puede instaurar vida si uno así lo quisiera. Pero hay que recordar que el tiempo no perdona, ni condena.
Comentarios
Publicar un comentario