Un capitán solitario vagaba por mares desconocidos. Encontró una isla, en donde había 5 marineras . Delegó como nadie. Las cuidaba, sobre todo a las mujeres, se preocupaba por ellas, sin preferencia alguna. Sentía que tenía que cuidarlas, porque si él no lo hacía, nadie lo iba hacer. Era el hombre del barco. Todo iba bien, hasta que de pronto, se empezó a agotar la comida. El capitán entró en desesperación. La ira lo comenzaba a dominar, la duda y la incertidumbre. Trató de solucionarlo como pudo, pero no encontraba salida. Y, en lugar de incrementar el honor que había construido, rompió su papel de héroe con un golpe de gracia ( las asesinó ) . Lo hizo sin piedad, con tanta furia, que a cada una de ellas las hizo detener el corazón de un solo golpe. Todo para poder salvar su hambre. Lo valiente se le había ido, el esfuerzo de dar la cara por alguien se había esfumado. Él sabía que solo podía tomar una decisión. Quizás nunca debió...
Comentarios
Publicar un comentario