Cuando solté el ingreso, abracé a mi hijo

La desesperación corría por mis venas. Esa necesidad de buscar ingresos para dejar de subsistir con préstamos hizo que me olvidara de lo más importante: el tiempo de valor que le tenía que dedicar a mi hijo. Mis cienes me advertían de la saturación de pensamiento. Las peticiones inocentes de mi hijo eran ignoradas por mi necedad de aferrarme a mis necesidades. Tenía que tomar una decisión. Y lo hice. Mis neuronas dejaron de andar sin rumbo y con más calma. Sin embargo, mi subconsciente aún sigue siendo presa de aquellas ansiedades que las golpean sin cesar, mientras mi consciencia la consuela al otro lado de la reja, diciéndole que "todo está bien. Que hay una salida".

Hace mucho tiempo, mientras trabajaba, ya tenía una iniciativa de emprender. Cuando escuché sobre el valor del tiempo, traté de equilibrarlo. Me sirvió durante mucho. Hasta que tomé la decisión osada de soltar aquella fuente ingreso fija. No creí cuan tormentoso sería el camino. No estaría aquí, escribiendo esto, si no fuera por préstamos de aquellas personas que se dan el tiempo de ver mi realidad de cerca. Es un camino que recomiendo tomar. Ya estoy en este, y no me voy a zafar, sin importar las dificultades. Gracias a esa decisión, ahora entiendo con más claridad lo que quiero, tengo y debo hacer en realidad. 

No obstante, esto no se trata de mi lucha en sí (aunque tenga que ver en parte), sino del valor verdadero que se le debe de dar al tiempo para con nuestros seres queridos o amados. Nada va a reemplazar ese espacio de nuestra vida el cual vamos a compartir con quienes amamos. Ni el dinero, ni activos. Como bien dijo el billonario, José Elías, "yo daría todos mis millones por tener a mis padres de vuelta". Esto lo dijo después de comentar que sus padres murieron cuando el rosaba los 20 años. 

Imagina ahora ese tiempo ignorado en pequeños fragmentos para con un ser querido. Tal cual me dio entender el principito en donde él no entendía el por qué un señor estaba tan obsesionado con contar y administrar estrellas sin sentido alguno.

Esto es lo que estuvo pasando conmigo desde que decidí dejar de depender de un trabajo. Al recordar aquellos tiempos en que lo tenía "todo equilibrado", al llegar a casa con la cabeza en el emprendimiento, para luego dejar todo y solo obedecer a las peticiones de tiempo que me pedía mi hijo, reviví ese pensamiento y lo puse en acción. Eso es lo más importante. Compartir sin medida con quienes más amas. Es difícil, ya que las necesidades u obligaciones muchas veces ahogan. Sin embargo, hay que entender que lo que se antepone a todo eso es la conexión en sí. Y eso, es lo más hermoso de la vida.

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