De la Duda a la Certeza: Un viaje hacia la autenticidad
Creo que, en parte, aquel familiar mío tuvo razón al decirme que vivo como un árbol, que crece y vive por el simple hecho de existir. ¿Será verdad?
Solo
lo será si creo que es de esa manera. Construir una percepción beneficiosa es
vital. Ya que la realidad se proyecta en función a ella. Por ende, si la mía es
negativa, la mayoría de las situaciones serán negativas también, y de igual
modo para una visión positiva. No es difícil adaptar dicho pensamiento, pero
tampoco es fácil; es progresivo como cualquier otra cosa que se haga en la
vida. Así que en el siguiente párrafo contrarrestaré el anterior.
Un árbol da frutos, oxígeno, es parte del equilibrio climático, es importante para algo tan grande como lo es el planeta tierra y para un bicho que habita en la misma.
Me
dijo eso después de contarle que me subí a un carro a expresar y compartir lo
que estaba aprendiendo constantemente acompañado de mis libros de literatura.
No compartió la idea de la osada acción de recibir voluntades, y me dijo lo ya
mencionado. Aquella aventura contada me llenaba de gloria. Era una marca en mi
pecho la cual la enseñaba erguido y con orgullo. Por lo tanto, cuando oí su
respuesta, las dudas vigilaban mi postura como buitres a un cadáver. Fue la
persona incorrecta para escuchar algo tan valioso como tal, por eso es que no
lo valoró como tuvo que ser, para luego vociferar su punto de vista llena de
palabras inadecuadas y aplastantes. No obstante, con el tiempo aprendí a qué
las opiniones ajenas no tienen relevancia cuando no nos aportan nada positivo.
Esa
experiencia me hizo pensar mucho, por mucho tiempo. En primera instancia no
hizo más que hacerme sentir mal. Luego al tiempo la olvidé, para terminar
plasmada en este texto. Quizás haya marcado mi inconsciencia "para yo
poder demostrar todo lo contrario". Sin embargo, siento que no fue de ese
modo. Ya que, durante mucho tiempo, mis pensamientos y vida, seguían de la
misma manera. Y, no creo que fue así por el sermón recibido, sino por algo más
complejo que una crítica constructiva o destructiva, dependiendo de cómo lo
tome cada uno.
Hay
una frase que dijo Llados, la cual creo contundentemente es cierta. "La
gente no oye, observa".
Por lo tanto, aquellas palabras de mi pariente, fueron estimulantes para pensar en demostrar todo lo contrario a lo que me dijo. Pero, solo eso, nunca se llegó a la realización. ¿Por qué? Porque no había suficientes motivos. No se puede hacer algo que no se conoce. Lamentablemente no es de esas personas que hablan, demuestran y enseñan, sino que solamente hacen lo primero. En cambio, las palabras del chico fitness, son estimulantes y al ver el ejemplo que demuestra, es un estímulo doble o triple. No solamente palabras, y ya, a seguir compartiendo la cerveza. También hay ejemplo, guía, liderazgo. Sin embargo, como dice Javi Rodríguez, "si crees que algo le falta a la sociedad, pues da eso en que escasea".
Por otro lado, hay dos preguntas las cuales cambiaron aquella perspectiva añeja. La primera es, ¿por qué tendría que aplaudirme con sus palabras? Aun sabiendo que ninguno le debe nada a nadie. Y la segunda, ¿por qué esperaba aquella aceptación de algo externo? Reconociendo ahora que basta solo con la mía.
La
respuesta, concluyo es por el hecho de no haber tenido una persona influyente de
manera constante en mi vida. Ni siquiera mi madre. Mi aprendizaje ha ido dando
saltos sin freno. Sumado al poco ejemplo que tuve. Hasta que llegué a mi punto
de inflexión, no hacía más que aplicar lo que según recepcionaba mi consciencia
errante.




Comentarios
Publicar un comentario