¿El deber o el deseo? Descubre el verdadero motor del aprendizaje

 Aprender

Definido por la Rae - Adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia. Usado también como intransitivo.

Mi definición - Mi concepto es que el aprendizaje es algo constante. Tanto como para una persona le puede tomar un día en aprender, a otra le puede tomar años. Sin embargo, todo está en la intención en como se haga dicha acción.

Eso y mucho más explicaré en el siguiente texto. Así que preparados.



De la necesidad al deseo

En primer lugar, a la palabra "aprender", es una definición que le intento dar con mi experiencia. Ya que en cierto punto de mi vida, noté que uno aprende porque debe y no porque quiera. Sin embargo, esa pequeña deducción no es más que subjetiva, y se podría decir que también relativa. Pues, conozco gente que según veo su situación de cerca, creo deben de aprender cosas para su desarrollo personal y económico, pero no lo hacen, al igual que a mi antiguo yo. Por ejemplo, yo le pinché a ese video el cual fue el punto de inflexión de mi vida, no por casualidad, ni porque se me antojó, sino porque quería dinero, hablaba de eso, y ahí fue donde comenzó toda la historia que en un futuro contaré. Luego, en otro tramo, me comenzó a gustar la idea de poner negocios, calcular su rentabilidad, y demostrarme como llenaban mis bolsillos (no lo hice hasta ahora, pero estoy en esa lucha). No lo hago porque deba, sino porque me gusta pensar de esa manera, ya no se trata de deber, sino de querer, aunque dentro de esta última, está la primera.

Hace poco conseguí un trabajo, en donde después de muchos errores, aciertos y voluntades, nos llamaron la atención. Al parecer, es normal que los jefes resondren cuando uno hace algo malo, pero no felicitan lo bueno. Parece que eso no es cuestión de jerarquía, sino de costumbre social. Sin embargo, ese tema lo dejo para después, ya que aquí vine a destacar una frase que cayó de a pelo para mi desarrollo personal, la cual es la siguiente.

Cuando uno quiere aprender algo, lo hace como sea 

Al escucharla, pensé, tiene razón. Primero, porque exigía velocidad al momento de trabajar. Al ver el ritmo de trabajo que tienen ellos, dije, si se puede, tengo que y puedo hacerlo. Es un reto que tengo que superar. A pesar de las inseguridades laborales, yo creo que no tiene nada que ver la velocidad con la imprudencia. Sin embargo, he notado mucho que no solo se trata de actitud y destreza, sino también de psicología. Ya que son pilares que tienen una relación oscilante entre ellas.

Asentí porque es lo que estaba buscando: retos para poder superarme a mi mismo. ¿Por qué buscaba eso? La verdad es que sin darme cuenta lo hice, ya que no se trata, como dice la frase, "de un giro de timón de repente", sino de algo progresivo. Busqué un entorno que ayude a desarrollarme, encontrándolo en la virtualidad, con el tiempo y la constancia, llegué este punto sin darme cuenta, en donde mi persona crece y aspira a grandes cosas, como por ejemplo, lo que estoy haciendo ahora.

Y, cayó a pelo porque en mis tiempos libres estuve viendo videos de un personaje español llamado David Turu (escribo su nombre no por ser necesario, sino para que lo conozcan), en donde él está haciendo un reto de 30 días sin dinero (el link de su video estará en el pie de este texto). En ellos, demuestra como es que se enfrenta a retos impredecibles, al apostar por el destino, pero siempre con un objetivo, el de buscar un influencer con quien pueda demostrar todo lo que sabe. Pero, no se trata del contenido lo que motivó a implantar ese chip en mi cerebro, ni siquiera el título lo fue, ya que esos videos no fueron más que las últimas gotas del vaso de agua que rebalsó gracias a los muchos que aportaron con el llenado. Uno no sabe cuando rebalsará, ni siquiera es consciente de que tienen que acumularse como puntos impredecibles e incontables. Solo llega el momento en donde uno dice, ¡tengo que hacer esto, y ya! ¡Lo hago porque así quiero ser! ¡Lo necesito, me gusta, y a hacerlo!

No obstante, no se me olvida de que se trata de actitud, destreza y psicología, y aquí explicaré que tienen que ver con los retos. Pues mucho, ya que, un reto, es una oportunidad para aprender algo más. Como dice David Turu y los muchos ponentes que he oído: "donde está tu mayor miedo, está tu mayor crecimiento". Entonces, ¿por qué correr ante algo que no sé, y que al aprenderlo, no será más que productivo para mi desarrollo personal? Hay dos personalidades (una de ellas ya la tuve). La primera, es la que ve obstáculos y los evade, la otra es la que ve lo mismo, pero con una actitud de reto, de intentar superarlo, de demostrarse que él o ella puede. ¿Dar marcha atrás? Como dice la frase, "solo se retrocede para correr y dar un salto más grande hacia adelante", y no para huir corriendo como un cobarde. Pero, no digo lo anterior para ofender o hacer sentir mal alguien, sino es como yo me he hablado y soy consciente, como repito, que "no se trata de un giro de timón de repente", sino de algo constante, de un desarrollo de percepción paciente, que ya mencionaré en otro texto en su momento.

Para aprender, como le comenté a mi pareja, no se trata de velocidad, sino de voluntad. Dos personas, en un mismo trabajo, no aprenden a la par (por la ley de la variabilidad), y si lo hacen, es una excepción (nada es absoluto); lo normal es que no sea así. Sin embargo, no se trata de rapidez, sino de voluntad, y esta no nace del querer, sino del deber. Por ejemplo, yo no aprendo sobre rapidez porque quiera, sino porque debo. No estoy en ese trabajo porque quiera, sino porque debo de estar ahí. Ellos no me contratan porque quieren, sino porque deben. Parte de eso, es que quiero aprender, porque para desarrollarme, tengo que implantarme esa actitud, "si tengo que deber, debo de querer".

 

Analogía de un experimento

Hace un tiempo leí un artículo sobre un estudio que hicieron en E.E.U.U. sobre como unas personas se daban pequeñas descargas eléctricas por aburrimiento. Con esto doy entender de que lo hicieron porque debieron, y no porque quisieron. Al estar en un cuarto vacío, sin opciones, ni entretenimiento, más que el objeto eléctrico, decidieron por lo único que les quedaba. Del mismo modo se siente la vida en esas situaciones en donde uno cree que no hay salida, y tiene que tomar una decisión. Por ejemplo, en mi caso, trabajar para alguien.

Inclusive, cuando estaba de independiente, tenía que salir a vender para poder traer algo a casa. Antes, se tenía que ser un guerrero desde joven para poder servir a las batallas de los países o ciudades. Ahora, en la mayoría de los lugares, se debe de estar sentado en una oficina o en un carro para poder llevar un pan a casa, no porque se quiera, sino porque se deba. Y así infinidades de ejemplos.



Por experiencia propia, sé que quiero hacer muchas cosas, pero también comprendí de que no solo se trata de querer, sino también de deber. Ambas tienen que estar conectadas, y así es como me siento más productivo, desarrollado y en constante crecimiento.

No hay una respuesta exacta para el aprendizaje, ya que como dije en un inicio, es subjetivo y relativo. Lo importante aquí es encontrarle un concepto del cual uno lo pueda entender y aplicar con cada paso que da, para saber en que momento identificarlo con una propia definición. Pero, tampoco nos vayamos al extremo de llamarle cuchara al tenedor o viceversa (aunque esta también es parte de la ley de la variabilidad).

 


David Turu: Convirtiendo 0.01€ en 100.000


Link del estudio: Un experimento psicológico demostró que mucha gente prefiere recibir descargas eléctricas a aburrirse - Meristation







Comentarios

Entradas populares de este blog

La policía de hoy en día

EL CAPITAN ASESINO

LA PRESBICIA DEL CORAZÓN