El tiempo mal invertido

  • Mi hermana, mil disculpas por no leerte hoy tu cuento antes de que te vayas a dormir. No sabes cuanto odio esas cualidades mías, aquellos que florecen en momentos como estos, que sin duda alguna me hacen sentir que soy el reflejo desesperado de mi abuelo. Me imagino mirándome en un espejo y ver allí el rostro del mismo. Automáticamente un miedo profundo invade mi ser; pero, lo que más terror me da, es saber que ese maldito temor es reconocido. Es una cadena de pavor que mis pensamientos arrastran con instinto.

  • "Una vez maté a mi hermano. Fue una mañana. Una conversación normal de parientes: le resondré con tono de reclamo, él, con su naturaleza de insolente, se puso a la defensiva. Y, en un abrir y cerrar de ojos, cogí el cuchillo y se lo clavé en el estómago, una y otra vez, con una ira interminable. No paré hasta cansarme. Al acabar con mi desentrañable labor, sabía que vendrían, verían el cuerpo y armarían alboroto, preguntando, ¿qué pasó? Así que subí a mi cuarto, saqué mi libro de dibujo, alisté mi pincel y témperas. Bajé, pasé por encima de él, fui a la cocina, cogí un vaso y lo llené con sangre, regresé a mi habitación, cerré mi puerta, me acomodé, me puse a escuchar música e inicié mi arte. Siempre empiezo por dibujar una línea convexa por la parte superior izquierda de la hoja. Pero, esta no era igual a esas otras veces, esta vez pintaba con sangre, rojo oscuro."

  • Mi plan del día a veces me aturde. Muchas veces me dan ganas de darme por vencido, por diversos factores.

    Ya entendí, después de no ir a trabajar hoy vanamente, y luego de un profundo análisis de remordimiento, he concluido que causa de mi falta es porque hoy el vicio me ha vencido. Me ganó esta batalla. Sin embargo, muy aparte de los reproches que quisiera darme, sé que todavía nada está perdido, que siempre hay nuevas oportunidades y que mañana será un nuevo día, y uno mejor, en dónde yo seré el vencedor. Hoy he caído, pero mañana me levanto.

    La verdad, sí, si es un vicio.

  • Y pensar que tan solo era un niño, con la inocencia de sus pecados aprendidos.

    Siento que mi madre ha cambiado. Puede que en su afán de enamorada, haya o sea presa de su ignorancia, la cual le hizo olvidar el derecho que tiene su hija al estudio y del que somos rehenes constantemente.

    A veces es sencillo juzgar, despreciar o condenar el pensamiento ajeno; por conclusión, uno también lleva las esposas de ese pensar.

    Los párrafos de arriba los escribí mientras mi hermana no estudiaba. Mi madre la había descuidado un buen tiempo y esa era la causa de su ausencia en un colegio. Sin embargo, para todo hay un por qué. ¿Por qué la descuidó por ese periodo de tiempo? Solo lo sabe ella.

    En la actualidad, mi hermana está estudiando y depende de todos, no solo de mi madre, el que mi hermana estudia y obtenga el tiempo dedicado por parte nuestra para su constante desarrollo. Mirar el pasado y juzgar o sirve de nada. Lo importante es el presente. 


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