EL CUMPLEAÑOS NO OLVIDADO

En realidad, a nadie le interesamos, más que a nuestra propia madre u otros seres que de verdad nos quieren. Me pregunto, ya que mañana es cumpleaños de mi primo. - ¿irá la familia a visitarlo?


El año pasado ellos estuvieron en el mío (no recuerdo si en el de él también), pero eso no importa, pues lo que si, es que no vinieron todos.

Para ser honesto, no esperaba la compañía de todos, de verdad, eso es lo que menos me interesa; lo que era relevante para mí es que vinieran los que en realidad aprecio (en la familia no todos se tienen el mismo cariño. Hay algunos más unidos que otros. Aunque se trate de disimular los distanciamientos con célebres frases como: <<la familia es unida>>. Se sabe y se tiene que aceptar que solo algunos comparten la misma entre sí. Sin embargo, de nada sirvió esperar. Jamás llegaron (puedo suponer que no llegaron porque se dieron cuenta de que me encontraba con amistades. Me quiero hacer creer que fue así). No me importaba si tenía que poner en regla a mis amigos con tal de que mi "familia" se sintieran cómodos, porque eso me imaginada hacer cuando llegaran. No esperaba la visita de todos, eso sería absurdo, imposible y hasta incómodo se podría decir. Solo quería ver aquellos que me hicieron sentir sorpresivamente valorado en momentos improvisados. Dos primas y sus novios. No quería ver a nadie más que a ellos. No obstante, no vinieron. Ese día, no cambió todo, pero me dio un panorama más completo del sentimiento que tenía hacia aquellos seres especiales. Todavía siguen siendo significativos para mí, sí. Pero, lo único que intento, hasta ahora, es olvidar el que ellos nunca llegaron. Solo vino alguien quien en lo absoluto pensé que vendría, mas estuvo aquí para llevarme a comer; sobre todo, agradecerle a su mujer, porque considero que ella fue quien lo motivó a venir. ¡Ah! Y como olvidar al primo de la infancia, y al de la adolescencia. Esos dos no faltaron.



Desde ahora, me doy cuenta de que tengo "heredada" una cualidad de mi padre; una muy importante, el cual es: el hacer casi siempre lo que quiero. Sin razón alguna, siempre me enorgullezco y fascina sentirme así de ese "defecto". Pero, ahora descubriendo que se parece al de mi padre, me incomoda un poco; sin embargo, si lo veo desde el buen punto de vista, nuestros objetivos y comportamientos son muy distantes; no se igualan ni en lo más mínimo nuestras costumbres y manías. Y, de eso, si estoy orgulloso. Porque, quizás, de haber vivido con mi papá, sería una persona más decidida, talvez (no decidida en sí, sino más de lo que soy, y lo hubiera sido a corta edad, talvez); pero, mujeriego también (o pipiléptico, como yo les digo). Con una visión sobre la mujer de objeto, con un autoestima lo suficientemente elevado como para atraer a esas mujeres normales. Como bien le dije a él una vez - puras cojudas te hacen caso. Porque una mujer inteligente, anticiparía tus intenciones y te pondría tus límites - Y así, muchos pro y contra. Después de todo, estoy aquí, luchando por ideales de dibujos de televisión japonesa (al cuando los veía sentía que podía confiar en mí). No como conversando con las personas, que son tan secas y bruscas al momento de referirse a un sueño. Que son cobardes y no luchadoras. Que se conforman con una rutina bien hecha pero quebrada. ¿El dinero? ¡Bah! Ya no sé ni siquiera de lo que estoy escribiendo. Todo es situacional, y nada tiene que ver una cosa con la otra. Por eso, es que yo seguiré haciendo lo que más anhelo hacer: contrarrestar lo normal. 



Cuando uno nace, lo normal es que tú madre te cuide, sin importar si el padre vive o no (eso es lo natural). Si uno tiene una herida, lo común es sanarla o esperar a que sane, porque sin siquiera tocarlo va a curar; lo único que se tiene que hacer es alimentarse (si se trata de una herida grave). Notar que uno cae, por instinto se levanta; pues, una persona no está diseñada para avanzar arrastras. Si un bebé llora, por hambre, porque le duele o fastidia algo, se le calma alimentándolo. Todo funciona. ¿Por qué? Porque eso no se puede intercambiar con un papel en donde está el rostro de algún personaje célebre, color definido y un número al borde, indicando su valor. El ser humano es sumamente hipócrita. Dice creer en el amor, pero lo desvalora. Cuando se toca el tema del sexo, se palpa con asco y con vergüenza; pero entre las cuatro paredes, lo primero que se hace por naturaleza cuando se enciende el deseo sexual es tocarse. 



Ella, al igual que su hijo, aceptaron a la hipocresía en la puerta de su casa (y eso me ofende). De la segunda persona, que venga este tipo de actos por su parte, no sorprende, por ende no es de mi preocupación (se sabe que su moral tiene precio).- Ella me dijo que su hermano le pidió disculpas por lo que pasó.-  Yo me digo, ¿a que precio pidió esas disculpas? - Estoy seguro de que no lo hizo por justicia o moral, en lo absoluto. Lamentablemente, por parte mía, no estoy dispuesto a tolerar ese rostro de deshonra, que lo único que me propina al verlo es ofensa, ira y burla irónica. Y si alguien quiere proponerme la palabra <<perdón>>, considero que no viene al tema. Yo no perdono, no soy quien para intentar hacerlo. Tengo la facultad de amar y odiar cuando me crea conveniente. Viendo a esa persona, no puedo sentir cariño, no por lo que hizo, sino por lo que es. No entiendo, como pueden aceptar tan dolorosa visita. ¿Es que acaso ellos no sienten ese dolor e impotencia cuando lo ven? No sienten esa misma sed Sé que esa madre tiene la virtud de obviar rápidamente las maldades que le hacen, pero esta vez no se trata de ella, sino de la dignidad de su hija. Y al no resguardar la misma, la hace egoísta, quiera o no, al igual que a nosotros. 

Hay un vacío que está por llenarse, que falta aún por lo menos iniciar hacerlo. Lo peor de todo, es que detesto a mi persona. Por la vida de odio, u odio la vida. Solo dos veces en esta triste vida compré droga, una fue cuando compré marihuana, y la otra fue con la cocaína.

Una vez conversando con mi padre biológico por celular, después de avisarle que tomaría una decisión que daría un giro drástico a mi vida, me dijo que ni siquiera en pensamiento debería de tener esa palabra en mente - él creía que me refería al suicidio, pero no era así -. En ese momento respondí en mi mente que eso iba a ser imposible, que siempre estuvo en mi y que considero siempre va a estar. Es que, es impredecible e inevitable sentirse desgraciado por momentos inexplicables.

Todos los días me pierdo y me desoriento; presintiendo el estancamiento de mis metas, teniendo miedo al mismo.

A veces tengo ganas de pedir ayuda al público, demostrando abiertamente mis ansiedades y debilidades. Pero, siempre después del hecho, no encuentro más que respuestas comunes; y de repente por ser sugerencias corrientes tengan la razón, quizás de verdad tenga que tomar ese camino común (el de perseguir el dinero y  ostentarme de <<calidad de vida>>). No obstante, cada día elijo equivocarme (dar la contra a todo). Concluyendo siempre que…por más que en todo este tiempo creí ser todo lo contrario… ¡No! Es imposible que haya sido egoísta. Sí...lo fui, pero soy consciente de que lo disminuí al mínimo ese defecto. Por otro lado, mi primo ayer me dijo: tomas malas decisiones. Por un momento creí que sí, y, lo que le dije a la vecina que me vino a conversar sobre la <<oportunidad>> de la policía: todos los días me equivoco. Entonces, SÍ, es un hecho que siempre me voy a equivocar, el error de mis días lo llevo en mis venas. Lo único que me preocupa de todo esto, es que no siempre he sido yo, sino mi hermana y madre. Siento que son las que responden por mis errores, no porque les llegue directamente, pues ellas ni siquiera saben en que erro. Sino que en mi creencia considero que <<soy responsable de sus problemas por el simple hecho de mi existencia>>.

Este domingo estuvo un tanto aterrador hasta hace poco. Al levantarme, tenía dos opciones, ir a la biblioteca de la universidad o al internet. Opté por la segunda opción, sin saber que después de tres horas no sabría que hacer. El Dota me llegó aburrir, salí y fui a mi cuarto. Siendo ya las diez y media de la mañana, no me sentía igual. Para ese entonces ya había perdido mi rumbo. Tratando de ser decidido, decido retomar lo de la biblioteca, salgo y recordé que me faltaba un limpia baño; compré uno al verlo y regresé a mi cuarto. Al llegar, me quedé dormido. Un cuarto de hora después, luego de muchas vacilaciones destellantes, decido ir a la casa de mi madre para ver a mi hermana. Es que…hay tantas cosas inconclusas en mi vida. Eso me mortifica. Tengo la idea de mejorar el ambiente, cogiendo un vaso descartable y emprender una idea - experimento para que ya deje de existir lo descartable. O, el del libro que terminé (solo la parte del cuento) e imprimí para mi hermana. Y siempre las mismas preguntas: ¿Cuándo voy a empezar? Siempre postergo dichas ideas. Al igual que con el libro de Kafka, que dije hace una semana que lo leería a fondo para por fin acabarlo, y miren, hasta ahora no me dedico a terminar de leerlo. He tenido tiempo toda esta puta mañana, y decido gastarlo en el internet. ¡Que esplendido! Estando aquí en la casa de mi madre, me sentía confundido aún, creí que estando acá saciaría mis ansiedades, lográndolo, si; pero con un costo y ese es que le mostré uno de mis peores defectos y debilidades a mi hermana. Le presenté a la confusión, ansiedad, impaciencia y autocastigo. Supe en ese momento en que mi tranquilidad estaba dispuesta en función a la conformidad de mi propia vida. Y como siempre, yo, de desadaptado e inconforme. Traté de no afectar con mi deplorable actitud el afecto de mi hermana para conmigo, y siento que lo logré.

Algunos creerán que no hago nada (eso creo yo cuando hago algo). He intentado ser fuerte en esta última semana, más aún sabiendo lo débil que soy.

Tengo que pedirle disculpas al mundo por mi ingratitud. Por mis actos desesperados y lastimeros. Por mi arrogancia y egoísmo. Sé que con el tan solo hecho de respirar lo contamino, pero eso es natural, no tiene nada que ver con la involución de mi especie. Puede sonar tonto o absurdo este relato; y, en efecto lo es, pues, sencillamente dejar de ser el parásito del planeta es una locura para estos tiempos. Nadie sabe cuan orgulloso siempre he estado de mi conformismo económico (a pesar de saber que por el contrario, con ello podría suplir muchos de mis ideales; no obstante, siempre me ha retenido el precio que debía pagar mi hogar por ello), de mi locura, de mis ideas descabelladas y de mi diferencia (lamentablemente no fui tan diferente como me auto idealizaba). Siempre me decía a mi mismo - Si intento un negocio, seré igual y anhelaré lo mismo que los demás; pensaré igual que todos: lo que el mundo quiere, no lo necesita. Querré sus mismos sueños materiales que le darán "comodidad" con pseudo diferencias. Me incluiré en esa competencia económica y estética, por ende absurda, en el cual, todos, sin excepción alguna estamos. Yo tengo que ser distinto, pero de verdad. Y haré esto, no por creer que este planeta me necesite, sino porque en realidad yo necesito de él. Este es mi hogar, donde nací y moriré (una casa siempre se trata de mantenerla limpia. Y esta es mi casa, al igual que el de toda mi raza). - Algo así pensaba hace poco (y escribo ese: "algo así"; porque solo es una parte de todo lo que he pensado con respecto al trato del ser humano con su progenitora). Sin embargo, cuan poca firmeza tiene mi palabra. ¿Tan poco valor tienen mis ideales? Todo se fue al tacho (espero solo sea por ahora). A penas voy dos días que empecé a invertir en el rubro familiar, y ya estoy olvidándome de la Pachamama. Es que, tiene que ser así; por un tiempo no tengo que pensar en las repercusiones que puedan ocasionar mis actos (pero al menos intentaré no abandonar mis incesantes intentos de ideas para no contaminar, o disminuir la contaminación. No puedo desechar esa labor. ¡No puedo! Esa es mi misión, para eso nací. Discúlpame madre por olvidarme de ti en estos días. Te juro que todo cambiará. Lo siento naturaleza; lo siento vida).

Ni siquiera el frío del ambiente detiene mis acertados o errados sentimientos. A veces creo que sufro porque quiero. Es como si le hubiera agarrado cierto gusto a ese sentir degradante. Ayer, pensando por la calle, si tomar una decisión o no, tuve que llamar a un colega mío para que me ayude a decidir. Solo quería un empujón, un sencillo empuje. Sentía mucha vergüenza realizar esa hazaña, sobre todo pena. Al final, como dije, lo hice. En el momento en que lo estuve haciendo, el ambiente se tornó pesado, las nubes se empezaron a acumular, el cielo quería llover, pero se contuvo. ¿Por qué? Porque no había motivos para que pasara eso. Y siempre es así: hago las cosas sin motivo alguno. Entonces, esa es la explicación por el cual quise llorar (te devolveré hasta el último centavo prima). A veces me dan ganas de fumar, por más que no me guste hacerlo. ¡O, de repente si me gusta! Pero, sé cuanto me daña y por eso no lo hago. Cada vez que fumaba sabiendo lo que me producía; lo sentía como un suicidio, un auto - asesinato lento. Sin embargo, eso ahora parece no importar. Mi depresión, no sé hasta cuando seguirá viva o con quienes morirá. Hace poco me sentía preparado para vivir, listo para hacer un nuevo despegue. No obstante, en estos tipos de instancia cortos de mi vida, morir, es el mejor alivio para ese pesar. A pesar de todo, la escritura, como siempre aquí para cuidar y aliviar mi mente. - Eres tan preciosa, y discúlpame mil veces por olvidarte y por no continuar aquella carta que hice para ti cuando, como siempre, me sentía vacío -.

TODO ES TAN CONFUSO

Esta vez madre, no pediré disculpas por ser desleal contigo, a pesar de sentirme así en estos momentos, y no lo haré porque es algo que tengo que hacer; jugar es lo que tengo que hacer, ya que se acerca la fecha del torneo del mismo juego; entonces, para ese día tengo que estar preparado, por eso es que sigo practicando, no es en vano mamá. Sé que antes era así, jugaba para invertir mi tiempo en esta diversión. Luego, no hace mucho, dejé de sentir atracción por el mismo, me empezó a parecer aburrido, desabrido e inútil. Por ende, decidí dejarlo. Solo jugaba cuando alguien me invitaba a hacerlo. Sin embargo, me embarqué de nuevo en este juego por un torneo en donde se iba a ganar una buena cantidad de dinero (por cierta competencia que nunca se dio). Después vino este en donde estoy inscrito, para el cual tengo que practicar.

Escribí todo lo anterior porque me sentía mal: por mi parte jugando, mientras tú abajo haciendo las cosas, trabajando para nosotros. Tengo muchas ganas de decirte, lo siento, discúlpame mamá. Pero, no sé si haría lo correcto con eso, ya que a diferencia de antes, considero que ahora si tengo una causa para estar jugando (quizás eso era lo que buscaba inconscientemente, y ahora lo encontré de un modo consciente). Por otro lado, teniendo en cuenta que por ser mi madre, tendría que pedirte todas las disculpas que me alcancen en la vida, sin importar la razón, solo lo debería de hacer; ¿y sabes el porqué? Porque esas disculpas son mis "te amo". Eres la única mujer a quien  entrego mi corazón, y lo hago no porque sea lo mío querer a diestra y siniestra, no; sino por todo lo contrario, el cual es el hecho de que no sé amar, no llego a sentir ni un poco o en su totalidad ese amor que se dejan expresar otras personas hacia sus seres queridos. Por eso te entrego ese amor exclusivo y reservado, por el motivo de que todo para mí es muy confuso.

TE AMO MAMÁ

Quizás esa es una de las razones por el cual no regresaría a la casa de mi mamá. Y pongo <<quizás>>  no porque no sea cierto o esté dudando de dicha razón, para nada. Lo hago porque sencillamente no recuerdo si fue ese uno de los motivos o no. Sin embargo, eso no exenta cuan consciente soy de mis defectos y de la ignorancia que tengo de los límites del mismo. Entonces, en mis deficiencias naturalmente todavía vigentes (la aclaración es para las personas que creen ser perfectas), es difícil tan solo pensar en regresar.

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