LA HIJA SUBREPTICIA
Era una tarde cercana al día del padre . Yendo al trabajo, como siempre, mis ángeles y demonios liberando sus batallas dentro de mi cabeza. En medio del dilema, me llega la pregunta de gracia, ¿de verdad soy un buen padre ? Sí, me dije. Doy todo como pueda para con mi hijo. A comparación del mío, que ni siquiera se ha esforzado en lo más mínimo de poder sentir algo para conmigo, y recordando a mis hermanos, terminé diciendo, "o para con nosotros". Sin embargo, dentro de ese reproche comparativo, los ojos de mi alma se abrieron impactados de la sorpresa irónica que me había llevado, diciéndome, "yo también soy igual que él", "no soy un buen padre. Porque si lo fuera, estaría cumpliendo mi rol completo y no a medias". Recordando la hija a quien me cuesta verla. Desde ese entonces, mis pensamientos intentaban armar el rompecabezas del "buen padre". Convenciéndome una y otra vez de que tengo la obligación de evitar crear paradójicamente aquella víct...