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Mostrando entradas de enero, 2025

El peso de cada sol

Kiyosaki, en su libro, Padre Rico, Padre Pobre, habla mucho sobre el miedo y la ansiedad. Se refiere al miedo en el sentido de que uno busca un trabajo por el temor a no tener dinero. Tiene sentido lo que dice, y para mí, es verdad. Sin embargo, considero es situacional. Muchas veces siento miedo, así como aquella tarde, cuando miraba aquel juguete que quise comprar a mi hijo, a pesar de que no le falte ninguno. Pensaba, ¿Qué sentido tiene comprarle? Cuesta treinta soles. ¿Me atreveré hacer ese gasto? Puedo hacerlo, pero, ¿me conviene? Si lo compro, todo bonito, y, ¿Después qué? Pienso en cada gasto y siento que cada uno de ellos repercutirán en el futuro para con mis objetivos. Así como lo hicieron anteriormente. Entendiendo ese concepto. Tengo miedo a equivocarme. A qué ese gasto sea en vano, por más que tenga motivos para hacerlo. Temo a que sea uno más del montón que me atan como esposas a la dependencia financiera.

Lo hecho, hecho está

Mi hermano y yo nos quedábamos solos en casa. Hasta que mi mamá llegó de uno de sus viajes. Cómo parte de su agasajo nos trajo un short para cada uno. Recuerdo que al ver los shorts, por mi parte, no me gustaron, y nos expresamos con disgusto, tanto con los gestos como con las palabras. Mi madre lo percibió. Todavía no olvido su rostro de triste ironía, diciendo - yo que les traigo con tanto cariño. Por nuestra parte, al notar eso, cambiamos de opinión para enmendar nuestro desaire. Pero, "lo hecho, hecho está". Eso lo recordé después de ver hoy el reloj de un compañero de trabajo. Lo que me trajo a la mente aquellas innumerables veces que mi pareja me daba un regalo sorpresa, las cuales fueron desvaloradas, no por mi indiferencia, sino por mis gustos. Por ejemplo, me traía cosas que no uso por lo mismo que no me gusta usarlas. Eso generaba mi repulsión e incomprensión ante esos regalos que para mí, no tenían sentido. Sin embargo, no me di cuenta el trasfondo, la verdadera es...

PERSEVERANCIA: Lo que hice para superar un obstáculo

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Si todo esto del laburo y el aprovechamiento del tiempo tienen que terminar de una manera, esa tiene que ser porque lo decidí, porque me sacaron o porque terminó la obra, y no por una simple tontería como la que me puso la vida hoy, tentando a mi determinación vacilante. Que se fortaleció al notar la tergiversación del destino sobre mis objetivos. Me dije - Si esto tiene que terminarse, no va a ser de esta manera. Esto no es lo que quería.  Yo, no vine a faltar ningún día. Si falto hoy, por más que quiera hacerlo, mañana de todas maneras tendré que ir, y habré perdido tiempo y dinero (recordando las tareas del trabajo). Si algún día falto, es para ya no volver. Así que me introducí de nuevo en la cola e intentando unas cuantas veces más para poder ingresar a esa bendita estación.

Todo pasa, todo llega

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En la academia pre - cadete, siempre gritábamos una frase que me la digo a mi mismo cuando siento que el proceso hacia una meta es muy larga, "todo pasa, todo llega". Cuando ingresé a esta chamba de construcción, me dije a mi mismo que aguantaría hasta donde pueda o hasta donde quieran los jefes. Juramentado de que lo aprovecharía al máximo, evitando faltar un solo día. Hace unas semanas llegó esa prueba de fuego. Fui a trabajar con malestar, estando a un 10%. Me sentía pésimo. Pero dentro de mí mente, me sentí glorioso porque lo hice. Una cosa es la teoría, y otra la práctica. Lo pensé en aquel momento sin tener la oportunidad de probarme si podía hacerlo o no, hasta ese día, al igual que hoy. No me puedo permitir faltar un solo día. No me puedo permitir perder 100 soles, porque estar enfermo. Aquí entra la frase, "todo pasa, todo llega". La utilizo cada día de la semana esperando el sábado de descanso; cuando estamos cargando los materiales pesados, que hacen bota...