El tiempo mal invertido
Mi hermana, mil disculpas por no leerte hoy tu cuento antes de que te vayas a dormir. No sabes cuanto odio esas cualidades mías, aquellos que florecen en momentos como estos, que sin duda alguna me hacen sentir que soy el reflejo desesperado de mi abuelo. Me imagino mirándome en un espejo y ver allí el rostro del mismo. Automáticamente un miedo profundo invade mi ser; pero, lo que más terror me da, es saber que ese maldito temor es reconocido. Es una cadena de pavor que mis pensamientos arrastran con instinto. "Una vez maté a mi hermano. Fue una mañana. Una conversación normal de parientes: le resondré con tono de reclamo, él, con su naturaleza de insolente, se puso a la defensiva. Y, en un abrir y cerrar de ojos, cogí el cuchillo y se lo clavé en el estómago, una y otra vez, con una ira interminable. No paré hasta cansarme. Al acabar con mi desentrañable labor, sabía que vendrían, verían el cuerpo y armarían alboroto, preguntando, ¿qué pasó? Así que subí a mi cuarto, saqué mi lib...