LA PRESBICIA DEL CORAZÓN
La veo y la apoyo en cuanto pueda (me imaginé que me invitaría a una batalla). Talvez nuestros pensamientos nunca se encuentren por más que quieran hacerlo. Y lo hiciste. La acepté. Pero algo dentro de mí… no lo pudo aguantar. Pienso que he perdido la esencia de escribir. Ya no siento ritmo, coherencia, solo escribo por el luto del amor agonizante que te tengo. Quise llorar en ese momento. Por eso es que el enlace fue breve, y me desconecté. No me creí capaz de aguantar. No quería lagrimear frente a ti. Aunque supe que también al irme, lo tomarías de manera negativa. Como evadiéndote, quizás con la intención de no querer saber nada de ti. Pero en realidad, era todo lo contrario. Sabía que si me quedaba, sucumbiría ante tu presencia. Mis lagrimas no aguantarían el peso de la carga de sentimiento amoroso que tengo hacia ti. Quizás si me quedaba, ahora todo fuera distinto. Pero decidí evitarlo. Mi corazón reprimido hizo que de todas maneras llorara, pero con la única diferenci...